viernes, 3 de octubre de 2014

¿Por qué caminamos a hacia la Virgen de Luján?


Seguramente conocés muchos jóvenes que caminan a Luján todos los años. Y si nunca lo hiciste te preguntarás por qué millones de jóvenes eligieron hacer este sacrificio, y por qué a Lujan? Por ahí no te lo puedan explicar con palabras, pero está bueno que podamos intentar trasmitir de alguna forma la maravillosa experiencia de Fe que nuestra Madre de Luján nos regala a todos, así somos cada vez más lo jóvenes que recibamos la Gracia bendita de María.

Las respuestas a esta preguntas pueden se de lo más variada, pero lo que casi siempre podemos ver es que lo que mueve al peregrino es la fe.  Así como buscamos siempre las palabras y los mimos de nuestras madres cuando estamos mal o cuando queremos contarle algo grandioso que nos pasó, también todos estos jóvenes eligen a la virgen de Luján como madre para buscar su abrazo. Aunque se nos complique mucho caminar tantas horas, con frío, con lluvia, hacemos lo que para muchos es imposible para llegar.

También ayuda a encontrar una respuesta la historia de la Virgen de Luján y el pueblo argentino ya que es una devoción profundamente encarnada desde hacer 3 siglos. Desde 1630 María cuidó a nuestro pueblo y fue el instrumento de evangelización más grande para hombres y mujeres de esta región. Es por eso que todos los que vivimos en Argentina recibimos de nuestros mayores el testimonio de amor de ellos hacia María y de María hacia sus hijos, que en las historias de muchas de nuestras familias estuvo cuando más se la necesitaba.

Además de ser una peregrinación de tantos jóvenes y de una extensión de nada menos que 70 kilómetros, esta peregrinación se hace desde hace 40 años. Esto quiere decir que ya son varias las generaciones que aún viviendo en culturas tan diferentes como son las de las décadas de los 70, 80, 90 y el nuevo milenio, siguen siendo atraídos por esta imagen tan chiquita y a las vez tan poderosa. Es que pareciera tener un poder especial para acercarnos, encontrarnos, escucharnos y también darnos su mensaje. Muy pronto, desde  la primera peregrinación que fue en 1975, cada primer fin de semana de octubre este vivimos el fenómeno pastoral y cultural más significativo de la juventud en la región de Buenos Aires.

Y se lo tenemos que agradecer a todas las personas que año a año ayudan en esta gran organización, pero también a Dios. Porque sin dudas es una iniciativa de Dios a través de la presencia, la imagen y el santuario de la Virgen de Luján.

Si querés saber mas acerca de la peregrinación no dejes de leer “Seguimos caminando” (Galli, Dotro y Mitchel – Ed. Guadalupe). Un libro que en el 30° aniversario de la peregrinación escribieron muchos que las vivieron todos estos años y que te puede ayudar a conocer el misterio que se da cada año en tantos corazones.


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